Europa será federal o no será (I)

, de Jose María Castellano

Europa será federal o no será (I)

Federación es un término que proviene del latín foedus, es decir, pacto. Por tanto, no se trata más que de un acuerdo común entre partes iguales que pretenden aunar determinados aspectos para un progreso y una convivencia mejor. La historia es la de siempre, algunos territorios se federan o bien se constituyen como federados para mantener cierta autonomía en algunas competencias pero subordinan al conjunto de la federación otros, por lo general, Defensa y Seguridad, Economía, Educación, Justicia o Asuntos Exteriores.

En el mundo, los Estados que se constituyen como federación son varios, entre ellos se encuentran gran número de los componentes del G20, dicho en otras palabras, los países ricos y los que van a serlo: Canadá, Estados Unidos de América, México, Venezuela, Brasil, Argentina, Rusia, Australia, India, etc. En lo que respecta al Viejo Continente, por antonomasia, Alemania y Austria, aunque podríamos hablar también de Suiza, que pese a ser la Confederación Helvética, mantiene una relación entre sus cantones propiamente federal. No podemos olvidarnos de la controvertida Bélgica y de la ambigua Bosnia-Herzegovina.

La experiencia de la federación suele ser, por lo general, muy positiva para las partes federadas ya que dejan a nivel federal aquellos asuntos que potencian sus debilidades como territorios mientras que a nivel particular aquellas competencias que son más próximas al ciudadano, como “usuario” de derechos y obligaciones. Nadie podrá negar el potencia de Alemania, Austria o Suiza en Europa. ¡Un momento! Bélgica está sumida en ese problema porque ella misma no asume el problema, primando más pretensiones sentimentalistas de lenguas y tierras que de verdadera representación como Estado, entonces, al no funcionar como un único Estado, sino como varios que no se escuchan ni entienden, se encuentra estancada.

Yo hablo de Federación en el sentido estricto del término, como he expuesto anteriormente. No creo que sea la mejor fórmula para hacer funcionar un Estado, pero dime de qué Estado hablamos y te diré qué podemos hacer para que marche mejor. ¿Y si hablamos de España?

El Estado de las Autonomías es fruto de la política guerrista “Café para todos”, donde todo valía con tal de no levantar la voz durante aquel período denominado “Transición”. El concepto autonómico ideado para los mal llamados territorios históricos (Cataluña, País Vasco y Galicia). -como si el resto de España no tuviéramos historia- se extrapoló al conjunto de la nación española, donde el resto de regiones apelaban a su derecho de autonomía (¡y tanto! ¿por qué unos sí y otros no?).

España es un Estado autonómico, también llamado chistosamente reino de taifas, ya que cada Autonomía asume unas competencias que pueden no ser adoptadas por otras. La adopción de dichas competencias se realiza de manera irregular y no de manera conjunta. ¿Es España una federación? Podría decirse que de facto pero no formalmente. Asumimos que somos un Estado descentralizados pero ¡de qué manera! Aunque, por lanzar un pañuelo de esperanza, creo que esta división territorial es el paso previo a una futura federalización formal y constitucional pues “gracias” a esta coyuntura socioeconómica se ha puesto de manifiesto la incompetencia del sistema autonómico, al que Bruselas ha llamado la atención en numerosas ocasiones como mal ejemplo del derroche estatal y la falta de control presupuestario.

La suerte está echada. Los jóvenes generaciones de nuestro país, ya sientan más afinidad por uno y otro partido, se sientan o no españoles, confían en una división territorial y competencial equilibrada. Ya seamos Reino Federal, como Bélgica o República Federal como Alemania (apuesto por esto último), debemos decir lo que somos sin miedo y es que lo de autonomía suena mucho más suave federación máxime si recordamos la controversia política que se vivió desde 1975 hasta 1982 aproximadamente.

No hablaré mucho más sobre los principios por los que creo que España debe federarse -creo que siempre fuimos una federación, de reinos o Coronas y con sentido de unidad de pertenecer a algo desde Iberia a Hispania y el Califato de Córdoba incluso. Os animo a leer las cinco entradas del Prof. Carlos Martínez Gorriarán sobre las ventajas del federalismo en su blog. Unión, Progreso y Democracia es de los pocos partidos políticos que en España defiende este sistema de Estado en pro de un país más equilibrado tanto en lo social como en lo económico: materializar una realidad que no quieren asumir unos pocos y a la que no quieren llamar por su nombre.

En esta entrada centraré mi atención en el federalismo europeo, algo que no es nada nuevo, es una idea muy vieja ya propuesta por muchos personajes e incluso entes políticos que contemplaban Europa como un único ente.

La idea de la integración europea se explica por la existencia de una comunidad de culturas, por el pensamiento político homogéneo, por las raíces jurídicas comunes, por una tradición humanística y religiosa, artística, literarios comunes que existen en el continente. Los momentos fundamentales de esta idea son:

BAJA EDAD MEDIA

Podríamos partir desde el Sacro Imperio Romano o el Imperio Cristiano Occidental, tras la coronación de Carlomagno en 800 se pensó en la idea de un solo imperio en el mundo regida por el emperador y el Papa.

IGLO XVII – EL SISTEMA EUROPEO DE ESTADOS

Con la Paz de Westfalia (1648) se organiza en Europa un Sistema Europeo de Estados que gira en torno al Estado tal y como lo entendemos.

Esa identidad, orden o sistema va a tener al Estado como centro de gravedad del orden internacional. En Westfalia se reconocieron dos principios fundamentales en el orden internacional/europeo:

 Igualdad soberana de los Estados

 No intervención en los asuntos internos.

En Westfalia el Estado moderno se configura como el orbe, centro del orden internacional.

La guerra se sigue considerando como derecho del soberano (Estado), es una actividad lícita. En esta época (siglos XVII-XVIII) se siguió hablando de guerra justa, la cual se entendería como aquella que tenía lugar entre soberanos.

SIGLO XVIII – LA PAZ PERPETUA DE E. KANT

A pesar de ello surgen proyectos como el que redacto el abad de Saint-Pierre en el siglo XVIII para hacer que la Paz sea perpetua entre Estados soberanos. Y en este proyecto, para que esto sea posible, se dibuja una idea de organización europea. Esa misma idea la va a desarrollar años más tarde el pensador Kant con su Ensayo sobre la Paz Perpetua. Kant en este ensayo llega a la conclusión de que la Paz Mundial (Europa) requería una organización europea de Estados.

SIGLO XIX – EL CONCIERTO EUROPEO

En el siglo XIX surge el principio político y jurídico de las nacionalidades, que fue causa de separación o unificación, en todo caso, este principio no pudo sofocar el pensamiento de la utopía de una unión europea. Esta idea fue defendida entre otros por Lemonnier, quien fundó en 1867 el periódico Les États Unis d’Europe. También fue defendida por Víctor Hugo, quien profetizó: “Llegará un día en que las naciones europeas, sin perder nuestras cualidades distintas y nuestra gloriosa individualidad, os fundiréis estrechamente en una unidad superior y construiréis la fraternidad europea”. Esta comunidad empezó a fraguarse durante el Concierto Europeo (Austria, Rusia, Prusia, Reino Unido y posteriormente Francia)

El siglo XIX fue testigo de las primeras experiencias del posterior fenómeno de las OO. II., y estas primeras experiencias fueron europeas: Las Comisiones Fluviales y las llamadas uniones administrativas como la Unión Postal Universal (1874) y la Unión Telegráfica (1865).

1923 – LA UNIÓN PANEUROPEA DE R. COUDENHOVE-KALERGI

En el período de entreguerras (1919-1939) se van a fundar numerosas asociaciones de europeístas y se ha destacar el proyecto de una Europa Confederal realizada por el conde R. Coudenhove-Kalergi, que proyectó lo que denominó “Unión Paneuropea” fundamentada en:

 Sistema Bicameral constituido por:

Consejo Federal formado por un representante de cada Estado.

Asamblea formada por delegados de los parlamentos nacionales.

 Tribunal de Justicia

 Cancillería o Gobierno, controlado por las cámaras anteriores.

Además este proyecto reconocía una ciudadanía europea vinculada a la ciudadanía nacional y se protegía la identidad cultural y nacional de los pueblos que componían esta unión.

1929 – LA UNIÓN EUROPEA DE A. BRIAND

Una mayor trascendencia política la tuvo el proyecto presentado ante la SDN en 1929 por el ministro de AA. EE. Francés A. Briand, con fines de crear una federación llamada Unión Europea. Tuvo una buena acogida, España en 1930 fue el primer Estado que contestó favorablemente. Sin embargo este proyecto contó con un marco poco propicio: auge de los fascismos y del nacionalsocialismo, la URSS, la crisis económica del 29, etc.

Tras este repaso histórico de los pasos hacia lo que personalmente considero la Europa federal analizaremos en qué situación nos encontramos ahora y a qué podríamos aspirar en las próximas décadas, por lo tanto, esta entrada continuará…

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